viernes, 26 de julio de 2013

Pasajes Permanentes

Estoy harto. Estoy harto de mi vida, así es como empieza está entrada. Harto de intentar, intentar, intentar, realizar varias intentos y no lograr nada. Sólo intentos pasajeros, o momentos de "felicidad", estadios pasajeros de bienestar pero nada más que eso.



Primero fue el tema de bueno "debo reconocer mi homosexualidad", genial punto logrado, ya lo he hecho, pase por todos los problemas, por todas las trabas, por todos los líos y aún así sigo en la inconformidad. Qué no se suponía que después de la etapa del "reconocer mi homosexualidad" vendrían las super amigas, los amigos para el baile, los novios del baile y todas esas mierdas...pues no, lo único que me conseguí fue un montón de psicoterapias y más, con psicóloga, sexóloga, muy explayante el diván pero solucionarme..., solamente me soluciono el 1% fue como tener una clase teórica.

Después fue el problema de claro "eres muy autoexigente tienes que permitirte más" genial, entonces comencé a permitirme más y así se fueron dando las cosas, yo a mis permisiones, que no se si debían ser permisiones al punto de destruir mi vida o permisiones al punto de dejarme disfrutar más las cosas. Comencé a generar los espacios, a buscar los lugares para generar el cambio, permitirme las actividades que me gustarán a mi, a hacer más lo que me gustará a mi y menos lo que fuera sobre la regla, más lo que me hiciera feliz y alejarme de lo que me hiciera infeliz. Perfecto, fui a un festival de cine universitario LGBT, fui a mirar un par de películas, baje mis niveles de autoexigencia, me permití ser un poco más "relajado" para no enloquecer con la facultad. Fui a un boliche gay lo cuál represento una liberalización muy importante para mí, me apreté a un hombre y conocí a un chico de 22 años que esa noche estaba sólo. Aparentemente siempre iba con amigos pero esa noche había decidido ir sólo.



Nos conocimos allí, luego nos pasamos los facebook's, comenzamos a chatear, hablar sobre nuestra vida, Alan se llama el chico, al fin de semana siguiente salimos a otro boliche gay pero de temática mucho más masculina, el primer boliche era heterofriendly. Esa noche hubo solamente dos incovenientes pero fueron hechos puntuales simplemente en los que no entraré en detalles ahora en este momento.

Al fin de semana siguiente, volvimos a salir al mismo boliche donde nos conocimos con Alan, era miércoles de noche porque el jueves de mañana era 18 de julio(feriado en Uruguay), y esa noche salimos yo y él, hago está aclaración porque cuando fuimos al segundo boliche gay eramos tres: Alan, su ex novio y yo.
El hecho es que esa noche baile mucho en la pista de baile, me divertí mucho; baile fregadito con un chico pero no dio para más aunque me hubiera gustado que si hubiera dado para más. A Alan lo encararon en el medio de la noche y un chico le hizo frente, pidiéndole arreglo el hecho es que él lo rechazo cosa que yo no hubiera hecho. A todos nos gusta que nos pidan arreglo, que nos hagan sentir deseados, que nos hagan sentir atractivos.

A las 05:00 de la madrugada, a mí me dolía la cabeza ya del ruido y la música en alto volumen, yo estaba cansado, y estaba aguado...sí aguado, a las 05:00 de la madrugada por lo menos en el sector donde estaba yo todos estaban apretándose entre sí, chicos con chicos, chicas con chicas y yo estaba sólo, y nadie me prestaba atención a mí, ni si quiera para cortejarme, que feo me sentí, me sentí como un bicho raro, "fuera de foco". Nos habíamos separado con Alan a esa hora de la madrugada, pero nos volvimos a encontrar a las 06:00 de la madrugada en otro sector del baile, cuando nos reencontramos yo tomé la iniciativa de irnos de allí porque no lo soportaba más, estaba harto.

La noche anterior a ir al baile, es decir, durante la previa, para no tomar frío por el invierno en la calle, le dije a Alan que viniera a casa y que de mi casa nos tomábamos un taxi y nos íbamos al baile. Alan vino a casa por una hora, haciendo tiempo antes de irnos al baile, y cuando vio mi casa fue como que se asusto, algo le cambió, vio mi cuarto y algo le cambio. Y a partir de ese episodio nada volvió a ser lo mismo y lo resumo así porque no encuentro otra palabra para resumirlo, nuestra relación amistad-abierta-no definida se licuo y no sé que paso, todo se termino.

Al otro día, ya no volvimos a coincidir más en los horarios para chatear por el facebook, yo no sé si él se conecta a destiempo para no encontrarse conmigo o que mierda fue lo que sucedió pero ya no nos encontramos más. Tengo una desdicha yo, nunca puedo establecer nada, siempre cuando establezco algo aparece algo que me hace perderlo por una o por otra razón. Quisiera huir a otro país, a otro continente, a otra ciudad donde nadie me conociera, donde pudiera iniciar todo desde cero otra vez...porque ya no soporto más los fracasos amorosos y afectivos de mi vida, me tienen cansado.
Anhelo tanto con emigrar a otra tierra lejana, donde poder empezar de nuevo, y lo único que puedo hacer es soñarlo porque estoy encerrado en mi vida infernal, llena de logros fraudulentos. Terapia, terapia y que obtengo...bazofia nada más.

Dónde están las super amigas del chico gay, y el liaje de parejas del chico gay, y todo el escenario de aprobación y toda esa porquería que siempre le muestran a uno por la televisión, que parece ser esa la línea del "gay perfecto" cuando se descubre a sí mismo como gay. Dónde está esa maldita mierda porque mi vida parece estar mucho más llena de dramatismo y tristezas, dónde, dónde, por eso viene mi hartazgo, hartazgo de la vida...hartazgo de todo y con todo.



4 comentarios:

davichini dijo...

Todo forma parte del camino aunque suene a frase facilona, es cierta y con el tiempo verás por qué debía suceder todo esto. Lo único que se puede hacer es parar, tomar aire, el tiempo que necesites y seguir andando.

Besos!!

Roberto T dijo...

Hola, Príncipe :-D. Bueno, sentirse solo entre la multitud duele muchísimo, y más cuando se supone que entre los del mismo sexo se deben sentir todos como una gran familia. Se supone, claro. Es una mala racha, nada más, no te desesperes por ello, cielo, aunque por momentos te pueda parecer que estás delante de un muro. Coincido con Davichini, tómate tu tiempo y respira, y ríete de todo. Bueno, ya sabes que las cosas a veces no llegan o a veces llegan todas juntas. No pierdas ni la fe ni la sonrisa. Y adelante con todo, Príncipe. Muchos besos y un fuerte abrazo.

maximiliano bagalciaga dijo...

Y al final quien eres pequeño príncipe?

Solitario dijo...

Cómo qué quién soy, no entendí el comentario Maximiliano

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