jueves, 29 de diciembre de 2011

Verano: Depresión y más cosas según Yo

Algo que ha cambiado radicalmente para mi desde que entre a mi adolescencia tardía, ya siendo un joven es mi concepto acerca del verano, sin duda la idea que tenía del verano se ha transformado a lo largo mi tiempo de vida.

Recuerdo que cuando era pequeño, verano para mi era una estación muy "muerta" y deprimente, porque recuerdo que en la escuela siempre era el niñito que terminaba los cursos, aprobaba todos los años con buena nota y mi premo eran las bonitas vacaciones. Premio y bonitas hubieran sido si los veranos de mi infancia hubieran sido soñados, por el contrario eran algo muy estáticos, porque yo era del típico chico que tenía muchas amigas en la colegio, algún que otro chico pero cuando llegaba el verano me lo pasaba encerrado en mi casa jugando en mi mundo de fantasía con mis piezas lego y mis autitos, jugando a hacer la ciudad, jugando a tener un canal de televisión... eso eran mis veranos. Alguna salida a la playa, salida no nada disfrutable recuerdo porque en el playa con la despistada de mi madre y la no agradable en ese momento de mi amiga Anabel volvía las cosas insoportables.

Sin duda mis veranos de infante en la playa fueron infernales, recuerdo que siempre me pasaba de todo, cosas como intentar comer algún sandwich y que la arena me condimentara toda mi comida, cosas como intentar tomar coca-cola y sentir como si mis dientes fueran de arena y tener el traje de baño todo pegoteado al cuerpo (wackala!), cosas como que a la desquiciada de mi madre se le ocurriera en ese momento jugar pelota playera o persecución en la arena y terminar yo todo marcado, todo quemado entre todo lo que me picaban y las caídas sobre arena hirviendo, que desastre!!, un verdadero desastre fueron los veranos de mi infancia o bien cuando salíamos a pasear comandados por la sargento superiora de mi madre también, las salidas eran espantosas, primero en el transporte público siempre íbamos apilados, nunca terminábamos de recorrer todas las atracciones ideadas por el o la guía turística porque nos faltaba dinero. (cosa que me enfadaba mucho). Fue entonces cuando siendo un infante más consciente de mi y de lo que le gustaba a Solitario y de lo que quería Solitario, entre en disputa con mi madre porque ella a toda costa quería imponer una modalidad de vivir el verano horrorosa, sumamente engorrosa y que yo no compartía, yo quería un verano a mi manera, a como le gustaba al pequeño Solitario, que ir a la playa fuera perfecto como lo era para mis amigos, que ir a pasear fuera ideal como lo era para mis amigos y sin todos esos improvistos desgraciados del efectivo. Y que cuando terminara el verano tuviera una moraleja linda para contar no cosas horribles y desafortunadas. Como siempre yo quedaba opacado ante la grandeza veraniega de mis amigos.

Luego recuerdo que en la preadolescencia, mis veranos pasaron a ser una especie de divague, como si fuera un período de transición, porque al ser todos más grandes (pubertos), ya no existía más aquella persona indeseable que invitaba a unos pocos a su casa de verano y los pobres desgraciados que se quedaban afuera de todo obligados a quedarse en la apestosa ciudad. Con el tiempo fue como que las diferentes realidades comenzaron a tener más similitud, porque las amistades se volvieron más selectivas entonces el círculo se volvió más limitado y excluyente para esos que me hicieran daño o bien me dejarán fuera de todo. Y así fue como comenzaron las salidas al shopping, a la plaza a veces o simplemente paseos por alguna parte de la ciudad (turismo dentro de la ciudad), se habían acabado las épocas de playa engorrosa para mi, mientras mi madre decidió continuar con su modelo de verano asqueroso e insoportable, yo me separe, prefiriendo quedarme en casa numerables veces haciendo lo que quisiera y en la forma que me gustará a mi. Bueno si, no era la cosa más fantástica que me pudiera haber pasado, pero era lindo y confortable a mi manera. Por esa época habíamos adquirido la computadora, mi computadora (ya tenía dueño), entonces la computadora se convirtió en la atracción del verano por un largo tiempo.

Me dedicaba entonces a comprar, instalar y jugar todos los juegos que no podía jugar en el taller de informática del colegio durante el año. Los recuerdo perfectamente, algunos aún hoy continúan descansando en la memoria de almacenamiento, luego de varios formateos y reformateos de la PC, ellos siguen para contar la historia de mis vacaciones y trazar mis huellas. Buffy: La Cazavampiros, Los Simpson por la tarde, y los especiales de nickelodeon. Así era como Solitario se sentía cómodo al menos pero ese tiempo, y bueno al terminar el verano ya nadie opacaba mis relatos, mis vivencias, porque sólo las compartía con los más cercanos a mi y los que podían entender la diversión para mi y lo que me hacia feliz.

A partir de los 16, adolescencia media y tardía después, mis veranos se fragmentaron porque todos pasaron a ser diferentes, en vivencias y en salidas, en todo. A los 16 como una decisión forzosa y hasta de empuje por parte de mi tía, y con todo el problema de timidez que sufría por ese entonces comencé a irme de campamento con el grupo religioso del cual me volvió parte mi tía (Aún no descubría la noción conflictiva que iba a representar la religión en mi vida, aún estaba cegado en ese sentido). Entonces la cuestión central del asunto fue "tienes que tener amigos, muchos amigos para poder irte a lugares exóticos en verano" , filosofía que no aplique, únicamente aplique el hecho de hacer sociales para tener amigos nuevos, simplemente esa parte, no aplique más nada a mi forma de ver las cosas.

Así me hice un grupo de amigos de la comunidad religiosa, hasta que este mencionado grupo al día de hoy conmigo se ve fragmentado por la no coincidencia y el no acuerdo de partes ideológicas en las formas de ver el mundo.

Luego de eso lo que viene es una continua y progresiva salida de la ciudad, a medida que pasaba el tiempo mientras yo me acercaba más a la mayoría de edad, adquiría más independencia; Mis veranos comenzaron a tener cada vez más parte fuera de la ciudad. La costa siempre resulto ser mi escenario favorito, y en algún momento y con alguna excepción a veces la salida era hacia el interior. Primero las salidas comenzaron siendo grupales, todas grupales y luego ya más grandes los puntos de vista variaron... porque no siempre que yo quisiera mis amigas iban a estar de acuerdo conmigo, y así cada uno desarrollo un gusto por lo que prefería, por lo que le gustaba. Para mi vacacionar además de hacer lo que me gusta, las cosas que quiero significa "salirme" llevar mi mente a un estado al punto de quedar en blanco, desacostumbrarme de la rutina, de lo estresante y de lo conflictivo que es mi vida diaria en la ciudad.



Cuando llegue a la mayoría de edad, verano y vacacionar ya era lo que yo quisiera, lógicamente no todos piensan igual que yo, por lo que mis gustos son radicalmente opuestos a los de la mayoría mientras que muchos jóvenes prefieren el ruidaje, el libertinaje, hacer "explotar" la cabeza, yo prefiero la desconexión, el desenchufe y la tranquilidad, hecho por el cual ya me han llamado de "viejo", viejo porque no me gusta el ruidaje, pero... ¿para qué más ruidaje si mi vida en la ciudad ya es ruidaje?, ¿para qué libertinaje? No, no si no es como me gustará a mi. Lo deprimente tal vez es que en el verano hay mucho más tiempo para encontrarse sólo, más del tiempo que seguramente necesite para meditar y todo está tan disperso...

Si lo observo con lupa hasta el verano puede representar una asimetría en mi vida, un "verano explosivo" o un "verano tranquilo", creo que la segunda opción sería más cómoda para mi, pasar con mis amigas, pues si, pero tiene que ser una salida tranquila, nada de locuras ni de relajos... la diversión tiene un significado particular para cada persona, y para mi la diversión puede existir sin necesidad de que exista el relajo.

Ahora... ya tendré que pensar que voy hacer con mi verano este 2012, cabe mencionar que no tendré tres meses, sino dos meses y unas semanas, pronto llega la universidad por mi (hecho que me pone contento) y antes de eso un examen más al cual liquidar. Pero de todas formas, tener vacaciones en mi forma de ver las cosas, pues tienen que estar planeadas, no soy amigo del improviso, ni tampoco del improvisto.  




1 comentario:

Roberto T dijo...

Mis veranos infantiles nunca fueron una gran cosa. El ser de familia pobre me condenaba a pasar todo el verano en mi casa jugando con mis hermanos, viendo la televisión y aguantando el calor, el maldito calor (que cuando llegaba parecía que nunca se iba a acabar). Nunca me fui de vacaciones a ningún sitio. Cuando empezaba el nuevo curso escolar me encontraba con compañeros que contaban cosas maravillosas de sus vacaciones, pero yo no tenía nada que contar. Pero no me recuerdo que fuera infeliz por ello. Cuando uno se educa en la pobreza y en la humildad se contenta con cualquier cosa, y a mi manera fui moderadamente feliz. Ya en la adolescencia, los libros sustituyeron a los juegos, y me pasaba los días sumergido en sus páginas, y me olvidaba hasta del calor. Es la época de mi vida que más he leído. En fin, yo también he sido asimétrico, jeje, y mis vacaciones ideales hoy en día son perderme en el silencio. Te deseo una felices vacaciones, cielo. Besos y un fuerte abrazo.

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